Hola a tod@s.
Me gustaría compartir con vosotros la experiencia que recientemente hemos vivido mi hijo y yo: el robo de mi bici. Aquí os dejo una «foto reciente» de la protagonista de esta entrada:
Como se puede observar, se trata de una bicicleta seleccionada intencionadamente para resultar poco atractiva. La compré en mis años de estudiante, y me ha reportado muchas satisfacciones. Gracias al trasportín, descargaba mi espalda en mis desplazamientos laborales por la ciudad, y me servía para hacer recados por la ciudad con mi hijo cuando no le apetecía ir en su propia bicicleta (también en la imagen).
Las cubiertas estaban algo pasadas antes del verano, así que decidí comprar una nueva para la rueda trasera. Y me da la impresión de que ese ha sido el fallo, pues no tenía ni una semana de uso la cubierta cuando me robaron la bicicleta.
Os cuento cómo ocurrió:

